ChatGPT, de OpenAI, es uno de los asistentes conversacionales más usados. Conocer su vocabulario propio ayuda a entender qué está pasando detrás de cada respuesta y a exigirle mejores resultados.
Vocabulario propio
- GPT: la familia de modelos de lenguaje que desarrolla OpenAI y que le da nombre al producto.
- Prompt: la instrucción o pregunta que se le escribe al modelo.
- Memoria: la función que permite que ChatGPT recuerde datos entre conversaciones distintas, no solo dentro de una misma charla.
- Custom GPT: una versión personalizada de ChatGPT, configurada con instrucciones y archivos propios para una tarea específica.
- Modo de razonamiento: variantes pensadas para tareas que requieren pasos lógicos más largos, como matemática o programación compleja.
Trucos que mejoran las respuestas
Pedir explícitamente que el modelo señale qué parte de la respuesta es un hecho verificable y cuál es una suposición reduce el riesgo de tomar una alucinación como un dato confirmado. Dividir una tarea compleja en pasos, en lugar de pedir todo junto, casi siempre da mejores resultados que un pedido único muy largo.
Funciones menos conocidas
- Subir un archivo (PDF, hoja de cálculo, imagen) para que ChatGPT analice su contenido específico.
- Pedir que genere y ejecute código para resolver un cálculo, en lugar de estimarlo de memoria.
- Usar la búsqueda web integrada cuando la pregunta necesita información actual, en vez de confiar solo en el conocimiento entrenado del modelo.
Un límite que conviene recordar
ChatGPT no tiene forma de saber con certeza si algo que genera es correcto: predice texto probable según patrones aprendidos. Para datos concretos —precios, leyes, cifras— siempre conviene pedir la fuente y verificarla de forma independiente antes de repetirla como un hecho.
Fuentes consultadas
Historial de actualización
— Primera edición.




