Una buena instrucción no necesita palabras mágicas. Necesita explicar qué se busca y cómo se comprobará.
La estructura de cinco partes
- Contexto: qué estás haciendo.
- Objetivo: qué resultado necesitás.
- Material: qué datos puede usar.
- Límites: qué debe evitar o verificar.
- Formato: cómo querés recibir la respuesta.
Pedí evidencia y separá incertidumbre
Solicitá enlaces directos para datos actuales. Pedí que marque qué parte es hecho, inferencia o propuesta. Si una cifra no puede verificarse, debe quedar afuera o señalada como pendiente.
Iterá con cambios pequeños
Corregí una dimensión por vez: primero estructura, después precisión y finalmente tono. Reiniciar todo en cada mensaje puede perder decisiones útiles.
Ejemplo breve
“Redactá una explicación de 300 palabras para personas sin experiencia. Usá estas dos fuentes, no inventes cifras, incluí tres acciones y señalá cualquier dato que necesite verificación.” Es específico, verificable y adaptable.
Fuentes consultadas
Historial de actualización
— Guía inicial.


